Lo que se desvanece y lo que permanece: el cambio silencioso entre 2025 y 2026

January 16, 2026
Un análisis editorial sobre las prendas que pierden relevancia en 2025 y las nuevas formas de vestir que comienzan a definir 2026.

La moda no desaparece de golpe. Se desplaza, se ralentiza, se diluye. Este artículo observa ese proceso sin urgencia ni exageración.

La moda rara vez cambia de forma abrupta. Lo hace por desgaste. Por repetición. Por saturación.
El paso de 2025 a 2026 no marca una ruptura clara, sino una transición silenciosa: algunas prendas dejan de tener sentido en el día a día, mientras otras empiezan a ocupar su lugar sin necesidad de imponerse.

Lo que empieza a quedar atrás en 2025

Durante los últimos años, muchas prendas funcionaron por impacto visual más que por uso real. En 2025, ese enfoque comienza a agotarse.

  • Siluetas excesivamente oversize
    La exageración pierde fuerza. Volúmenes extremos dejan de sentirse funcionales y empiezan a percibirse como gesto vacío.
  • Logotipos dominantes y branding visible
    La identificación directa con marcas deja de ser aspiracional. El exceso de logo se vuelve ruido visual.
  • Colores estridentes sin contexto
    Tonos vibrantes usados como reclamo rápido empiezan a sentirse desconectados del uso cotidiano.
  • Prendas diseñadas solo para redes
    Piezas pensadas para la imagen, pero no para el tiempo, el movimiento o la repetición, pierden relevancia.

No desaparecen por completo, pero dejan de liderar.

Lo que empieza a definir 2026

Más que nuevas tendencias, 2026 apunta a nuevas prioridades. La atención se desplaza del impacto a la permanencia.çç

  • Materiales honestos y visibles
    Lana, algodón pesado, denim sin artificio, tejidos donde la textura importa más que el acabado.
  • Paletas apagadas y continuas
    Stone, olive, warm grey, washed black. Colores que conviven entre sí y resisten el paso del tiempo.
  • Siluetas relajadas pero controladas
    Prendas que permiten movimiento sin perder estructura. Menos exageración, más equilibrio.
  • Moda como sistema
    Ropa pensada para combinar, repetir y sostenerse en el día a día, no para destacar de forma aislada.
  • Utilidad silenciosa
    Bolsillos, cierres, capas, pesos. Detalles funcionales que no buscan protagonismo.

Una moda menos ruidosa

El cambio hacia 2026 no se define por lo nuevo, sino por lo que deja de ser necesario. La moda empieza a comportarse menos como espectáculo y más como infraestructura: algo que acompaña, que se adapta, que permanece.

Vestirse deja de ser una declaración constante y vuelve a ser un acto cotidiano, casi silencioso.

En ese espacio —entre lo que se desvanece y lo que permanece— es donde se empieza a construir el nuevo lenguaje del vestir.